viernes, 3 de octubre de 2008

... de Cali y su marca ciudad

Ayer, 2 de octubre de 2008, se vivió el segundo día sin carro en la ciudad de Cali cuando en Bogotá en febrero de este año estaba haciendo ya su décima jornada de esta actividad. Si bien fue gratificante viajar por una ciudad más silenciosa, más respirable y menos agresiva, también se evidencio la falta de cultura ciudadana del gremio de los transportistas (taxis y buses) que salieron como aves rapaces a aprovechar la situación.

La falta de espacio para ciclorutas, los "trancones" peatonales en algunos andenes y la sorpresa de los caleños al ver lo maravillosa que se ve la ciudad sin tanto carro, puso en la mente de todos como hemos crecido de espaldas a nosotros mismos y hemos beneficiado la inversión en cemento y polución, y es que nos abrazamos cuando vemos en las noticias que se venden más carros que el año anterior pero no reflexionamos que esa no es la dirección y mucho menos el síntoma del progreso.

Cali puede tomar hoy una decisión radical, crear la primera ciudad del mundo pensada para los ciudadanos. Tenemos el tamaño, el clima y el biotipo para eliminar los carros particulares de la economía, apostemos a un modelo de desarrollo serio que no juegue a enriquecer a los extranjeros sino a potencialzar a los nuestros.

  • ¿preocupados por la caña y el alcohol carburante en la gasolina? ¡pues nada! pongamos estaciones de panela, donde se encuentren bolsas de agua combinada con el poder de la caña o espectaculares cuadritos de energía dulce y melosa.
  • ¿preocupados por las empresas? ¡pues nada! aliviemos tributariamente a quienes promuevan esta decisión saludable donde tendrán colaboradores menos enfermos y vitalizados.
  • ¿preocupados por la violencia? ¡pues nada! regalemos bicicletas y capacitaciones en los barrios de menos recursos con la plata que era para tapar huecos, creemos micro-empresas de chatarrización o ensambladoras de bicis .
  • ¿preocupados por la productividad? ¡pues nada!.. nada más productivo que un ciudadano sin stress y feliz.
  • ¿preocupados por los demás argumentos? ¡pues nada! también hay millones de argumentos para no promover el uso de carros contaminantes, pero el mejor de ellos es la salud de nuestros hijos. 

Usted que tiene carro y acaba de leer lo anterior con una sonrisa nerviosa no se preocupe, todavía esta el transporte publico que a punta de gas e inversión puede convertirse en el mejor de Latinoamérica (Aquí no necesitamos metro pa este "pitico" de ciudad) y si lo que lo abruma es no poder ostentar con lujos y "pedrería mecánica", importe los maravillosos carros eléctricos con cero contaminación y bajo ruido, chicaneé con lo ultimo en ecología que ya esta demostrado que corren igual de rápido y pueden ser hasta más bonitos, o mejor aun "engalle" esa bicicleta de 2 millones que tiene en uno de sus tres garajes.


Actualización del vídeo: Campaña de 2011

Bueno, se preguntaran entonces porque el titulo de este post y porque empece hablando de otra cosa, pues bien, pues porque en Cali adolecemos de un esfuerzo de comunicación que nos agrupe alrededor de esta ciudad, no tenemos un proyecto visionario que nos inspire, los alcaldes corto-placistas han soñado hasta donde los problemas inmediatos lo han dejado y los empresarios están en un paraíso en el cual poco les afecta estar aquí, en Palmira o Tuluá.

Propongo entonces una revolución ambiental, una Cali pionera, una ciudad importante apostándole al bienestar del ciudadano, (no un pueblo pequeño al que le queda fácil decir que no quiere más carros), ¡esta es una apuesta en grande!, una que tendrá indicadores como los ciudadanos más sanos del continente, la disminución de problemas respiratorios en los niños, la malla vial más sana del mundo, la menor accidentalidad del mundo occidental, una Cali con un sueño en común trabajando como equipo, estas serian consecuencias que traen las decisiones oportunas y sabias.

Va a ser difícil convencerlo a usted señor lector que esta no es una utopia, pero recuerde yo solo me encargo de borrar los limites, usted decide si quiere cruzarlos.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Jaime Garzón

"Haber matado al bufón hizo reaccionar momentáneamente a todo un país, que reconocía en el humor el paliativo de las crudezas diarias. Humor que ha sido no pocas veces el ejemplo de una refundida identidad cultural. La muerte de Garzón les hizo ver a los colombianos que por primera vez el conflicto armado había tocado algo sagrado y tabú: la risa. Por eso, un día después de su muerte, la plaza de Bolívar estaba llena. Entre la marea humana sobresalían doscientos lustrabotas de las calles de Bogotá, que con su presencia recreaban en la realidad trágica a un Heriberto cómico en la ficción, pero a la vez cierto. Tanto que para permanecer, ahora yacía en un féretro. El funeral tuvo lugar al día siguiente en un cementerio al norte de la ciudad, a veintidós kilómetros de la plaza de Bolívar. Las principales avenidas se convirtieron en ríos humanos que le impedían al coche fúnebre avanzar. Era tal la marea humana que en un momento dado un puente peatonal se vino a tierra, causando la muerte de tres personas. Tras seis horas de innumerables desvíos, el cortejo por fin llegó a su destino. En la intimidad de su familia y sus amigos más cercanos, Garzón fue enterrado al son de su salsa preferida: «Quiero morirme de manera singular, con un adiós de carnaval». Tema que había cantado algunos días antes en un programa de televisión, tras haber contado su vida. Pura premonición mortuoria".

Antonio Morales